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ColecciÓN MuseogrÀfica

POTRIES Y LA CERÁMICA

Potries a lo largo de los últimos siglos, ha dejado su huella, por los pueblos de la Safor y de otras comarcas vecinas, con su producción alfarera. Unos  productos, y unos artesanos, han sido los artífices de la presencia de Potries en los mercados de nuestros pueblos, así como de la realidad de una economía tradicional hoy prácticamente desaparecida.

                                         
EL Ayuntamiento de Potries es, hoy por hoy, depositario de todo este patrimonio cultural, con una importante colección representativa de aquello que los artesanos del barro de Potries modelaron a lo largo de los siglos. Además, trabajamos porque en poco tiempo, la Safor goce de un singular y novedoso referente cultural y patrimonial. Así, hemos iniciado un ambicioso proyecto por rehabilitar y hacer de la cassoleria de Ángel Domínguez la sede del Museo Etnológico de Potries.

 

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA PRODUCCIÓN

LA CATORZENA, SIGLO I

El yacimiento arqueológico de la Catorzena, con vestigios de un centro alfarero, se sitúa a la riba derecha del río de Alcoy y a unos 400 metros de la villa romana de la Campina. Los depósitos de las terrazas fluviales son de arcillas rojas de calidad, aptos para su aprovechamiento como materia prima. Esta industria de cocer cerámica estuvo en actividad entre los años 40 y el 180 dC.
        Su producción más representativa fue la de ánforas destinadas al transporte y a la comercialización del vino local: el ánfora Dressel 2/4 local y, en el último momento de la secuencia, el ánfora de base plana G.4, ambas vinarias. Este producto agrario fue la base de la economía de la villa romana de la Campina, situada en las cercanias del complejo artesanal. Mientras que la presencia del ánfora Dressel 20 sim. -tipo Oliva3-, menos representada, evidencia la comercialización de unos excedentes de aceite más restringidos.
         Además, el registro arqueológico documenta la producción de materiales de construcción: tegulae, imbrices, etc., así como un amplio abanico tipológico de cerámicas comunes.
         La Catorzena documenta los primeros indicios de la producción cerámica en el término de Potries, casi dos milenios atrás (si exceptuamos un yacimiento de la Edad del Bronce, en la montaña de Penyascos, donde se han localizado una numerosa cantidad de cerámicas hechas a mano). Este hecho es el reflejo de un fenómeno bien documentado en el antiguo territorium de la ciudad de Dianium (Dénia), donde se han individualizado arqueológicamente un conjunto de quince centros alfareros en el ámbito de las villas rústicas que se extienden por la campiña costera. Se desarrollaran durante los siglos I i III dC., con un momento de apogeo a lo largo de la segunda mitad del siglo I dC., cuando estos establecimientos rurales parecen conseguir el cenit en la exportación de sus vinos a Roma y en la Italia mediterránea. Estos indicios de actividad alfarera en Potries confirman un hecho ya rememorado por la historiografía desde las postrimerías del pasado siglo: el origen del topónimo de Potries, de raíz latina y con un significado más que sugerente vinculado a la producción cerámica.

 

SEGLES XVI-XVIII

De la época islámica no disponemos ningún indicio de actividad alfarera en nuestro municipio.
         En época bajo-medieval, Oliva y el Término de Arriba, al que pertenecían Potries y otros asentamientos, constituían desde el siglo XIII el territorio de la Baronía de Rebollet y, después, en el siglo XV, del Condado de Oliva. Los linajes de los Carros, de los Riusech y de los Centelles detentarán la señoría de este fértil enclave, donde la caña de azúcar proporcionó riqueza y esplendor. En la mitad del siglo XVI, cambió el destino de este Condado; desde entonces será un estado más, que junto al Ducado de Gandía, pertenecerá a la poderosa familia Borja.
         Las fuentes documentales de los primeros años del siglo XVII confirman una actividad de producción cerámica en Potries. La alfarería, como la carnicería o la tienda de Potries, aparecen reflejadas en las listas de ingresos que, como regalías, contribuían al sostenimiento de la Señoría. Un documento fechado en 1613 “sobre lo arrendamiento de fruyts rentas y emolumentos al Señor pertenecientes en lo dit condat de Oliva y en dichas villas baronías valles y llochs a daquells adyacentes” trata de garantizar, entre otros aspectos, el futuro de la producción de los centros alfareros de Oliva y Potries.
         “Ítem es pactat, avengut y concordato por y entre dichas partes, que lo arrendador tenga facultad de prohibir que de los obradores de formas, que están en Oliva y Potries, nos puxen sacar ni tragan formas algunas por ninguna otra parte que primer dixo arrendador se haya proproveit de todas las formas que habrá menester para el viaje de los dixos engins y trapigs, y si caso será que algunos de los maestros de dichas formas no trabajara conforme se raho en dixos obradores, en tal caso tenga facultad, lo dit arrendador, de mudar y poner los maestros que le parexera, y bien vist le será per a hacer dichas formas.”

        

Un documento que se sitúa hacia 1660, reglamentando y regulando las sisas por parte de los jurados de Oliva, confirma la exención de este impuesto a diversas actividades comerciales entre las que se refiere las que llevan a vender cerámica “asimismo los vidrieros olleros, obra de tierra, platos y vasares, caro bueno no paga sisa”.

        
Los descubrimientos de un vertedero o testar a la calle de San Juan y, más recientemente, la excavación de un horno en la calle de San Salvador de Potries, testimonian la producción conjunta de cerámicas de fuego y mesa con cubierta vidriada, de cerámicas comunes y pintadas, además de formas de azúcar y porrones para abastecer las industrias de transformación de la caña de azúcar (los Trapiches o Ingenios de la comarca). Los tipos y las técnicas empleadas nos remiten a una producción consolidada y característica de la primera mitad del siglo XVII.
        

SIGLOS XIX - XX

Al 1801 se publica la “Real Cedula de S.M. y Señores del Consejo por la cual se manda guardar y cumplir el reglamento inserto, formado para evitar los perjuicios que causan á la salud las vasijas de cobre, el plomo, y los malos vidriados de las de barro, con lo demás que se expresa”. Este documento es, quizá, la clave por contextualizar el período que se desarrollará a lo largo del siglo XIX. Al perfeccionamiento en las técnicas y la calidad del vidriado de las cerámicas acompañará su uso más generalizado ante el malsano metal.
        Esta cojuntura explica el surgimiento y resurgimiento de un gran número de industrias cerámicas que abastecen mercados restringidos de ámbito comarcal.

 

Pascual Madoz (1845-1850) no nos aporta noticias, su silencio no indica una producción alfarera en Potries que sabemos segura en esta fecha. En la década de los años veinte del siglo XX, la Geografía General del Reino de Valencia, nos aporta la noticia de que hay muchas alfarerías.

 

LOS CENTROS DE PRODUCCIÓN

LADRILLARES Y CANTERERÍ


Los ladrillares y cantererías en Potries presentan un emplazamiento diseminado. Su ubicación la determina, en muchos casos, un acceso inmediato a los puntos de extracción de arcillas. Esta materia prima se requiere en un volumen considerable para este tipo de producciones.
         Los artesanos, en un principio, elaboraban conjuntamente materiales cerámicos para la construcción y cántaros, éstos últimos fundamentales para el transporte de agua y otros líquidos. Después se especializan y desapare la producción de cántaros.
         Los ladrillares o tejares presentan una tipología arquitectónica característica: ocupan espacios amplios, con crujías de superficie considerable, así como grandes áreas abiertas para el amontonamiento de arcillas y el almacenamiento de la producción. Se sitúan en las immediaciones del núcleo urbano de Potries, o bien al sur de este o ya en el término de Vilallonga, que cuenta con depósitos de arcillas aptas más ricos y abundantes.


Las familias Aznar y Fuster monopolizan la propiedad de este tipo de industrias artesanales, que requieren numerosos operarios, hasta 45 personas trabajaban en la industria de Peregrí Fuster en el primer cuarto del siglo XX. Un total de 10 industrias de estas características hemos documentado en el término municipal de Potries y en el término de Vilallonga, donde los propietarios eran de Potries.

“CASSOLERIES”

Las “cassoleries” son los centros alfareros más característicos y definidores de Potries. A pesar del origen incierto de la producción de cerámicas de fuego vidriadas, que quizás nos haga remontar hasta el siglo XVI, es en la mitad del XIX cuanto se establecen y se integran en la topografía urbana de Potries un número considerable de estos centros artesanales. Su momento álgido será durante el primer tercio del siglo XX.
         Su emplazamiento es, en todos los casos, el núcleo histórico de Potries. Presentan un cierto agrupamiento a los dos extremos del pueblo, atendiendo a su carácter de industria polucionante, que genera inmundicia y humos. El conjunto más bien conocido está en la calle del Cup (antes del Olmo), con cinco cassoleries, entre las que se encuentra la de Ángel Domínguez.

        

La cacharrería y la propia estructura del trabajo está ligada a una célula unifamiliar, aunque los hornos, a veces, son de uso común por parte de diversas unidades de producción. Las familias Tarrazó, Domínguez, Faus y Canet, entre otros, son las más representativas de esta producción, que requiere un cierto grado de especialización del artesano y de otros componentes del núcleo familiar. Hasta 8 cassoleries tenemos documentadas en el núcleo urbano de Potries.

LA PRODUCCIÓN DE POTRIES

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

Los materiales de construcción ofrecen una gran diversidad, atendida a la multiplicidad de sus funciones y usos. Tradicionalmente la teja árabe es, quizá, el tipo más estable juntamente con los ladrillos y azulejos para pavimentos, que presentan un ancho abanico de formas y parámetros. Esta variedad es bien presente, en cuanto a forma y en cuanto a motivos ornamentales o decorativos, en los matacanes, hechos a molde y con decoración impresa.  

                         

En las primeras décadas del siglo XX hay una importante actividad constructiva a nuestra comarca, a la vez que se da un amplio repertorio de lenguajes arquitectónicos, incorporan a la construcción elementos, generalmente decorativos, de diversas afiliaciones estilísticas. Eso determina que los ladrillares produzcan materiales de construcción complejos, con una gran variedad de formas. Esta diversidad de elementos permite reproducir en las fachadas de las casas elegantes  pilastras y cornisas, ricos entablamentos o remates, y vistosos moldurajes en ventanas y balcones. Hacia 1950, Potries desarrolla la producción de piezas arquitectónicas de barro cocido, elaboradas con molde y que constituyen la imagen, quizá, más singular de la cerámica de Potries a los últimos años. Ricas y festoneadas copas, altivas y elegantes piñas y frontones decorados con finas guirnaldas vegetales, que ornamentarán los remates de las fachadas de buena parte de los edificios públicos y de numerosas residencias de la Safor, sobre todo las construidas en las playas de nuestro litoral. Vicente Aznar fue el principal artífice de esta producción, el Calvario y el cementerio de Potries conservan buenos ejemplos del buen hacer de este artesano.

CÁNTAROS Y OTROS

Los cántaros se elaboran generalmente en los ladrillares o tejerías, y se cuecen juntamente con los materiales de construcción son, por lo tanto, cargas del horno complementarias. El artesano conoce y realiza al mismo tiempo estas dos producciones. La producción de cántaros se extingue durante la década de los años cincuenta del siglo XX, y las alfarerías se especializan tan solo en la producción de materiales de construcción.
        La producción de cántaros requiere un estudio más esmerado para poder seriar una tipología, a pesar de esto el estado de la investigación ya permite individualizar dos tipos específicos. Formalmente son muy semejantes. Cambia el volumen, y por lo tanto, la medida, así como la anchura de la base, diferenciando unos de culo ancho y otros de culo estrecho. Los dos tipos constituían la carga habitual de la mujer cuando transporta agua. Mientras que el menudo lo sostiene con una de las manos, el más grande lo apoya sobre el costado.

        
Los cántaros provenientes de la población alicantina de Agost, a los cuales Ilse Schulz define como cántaro gandiano, y que copian el modelo o prototipo tradicional elaborado en Potries, son unos de los principales responsables de la desaparición de la producción local de cántaros, ante la competencia de estos productos, más ligeros para el transporte y con una arcilla de más calidad.

 “CASSOLERIES”  Y CERÁMICAS DE FUEGO 

Las alfarerías-cassoleries de Potries, a pesar de presentar una variada gama de producciones, su línea, es básicamente, la elaboración de loza refractaria. El barniz que cubre el interior y parte del exterior de las piezas es de color miel, con tonalidades que varían entre el melado claro hasta irisaciones de tono verdoso. Las formas varían según su funcionalidad específica dentro la cocina casera.

LOS ARTESANOS DEL BARRO

Este capítulo pretende ser un homenaje a las personas que durante generaciones modelaron el barro en nuestro municipio, y a las que junto a ellos hicieron posible una industria artesanal que lamentablemente ha desaparecido. También queremos hacer extensible este reconocimiento a todos los artesanos que día a día han hecho, y  hacen, del trabajo del barro una manera de entender la vida. 

         Es por eso que una parte considerable de nuestra exposición permanente nos muestra la memoria gráfica de las principales familias cacharreras del pueblo de Potries, verdaderos artífices de esta industria de cariz artesanal. El espacio restringido de esta publicación nos imposibilita ahondar en un tema tan interesante como el estudio de las familias cacharreras. Tanto solo citaremos una serie de puntualizaciones que nos orientarán sobre algunos aspectos de ellas.

         La familia era la célula fundamental de todo el proceso de producción. El oficio, la habilidad, se transmitía de padres a hijos por la experiencia, por la práctica diaria de las tareas a realizar. Casi todos los miembros de la familia se especilizaban en las diversas fases de la producción; unos torneaban, otros barnizaban, hornaban o comercializaban la producción por los mercados de las comarcas vecinas o de la Safor. El oficio era duro, mucho duro, implicaba a una dedicación constante de todos los elementos de la familia.

Hemos podido constatar que las familias cacharreras mantienen unas relaciones matrimoniales un tanto endogámicas, se casan entre ellas e incluso entre parientes próximos de una misma familia.
         Las familias más significativas las hemos citado al hablar de los centros de producción, los Aznar, Domínguez, Faus, Fuster o Tarrazó, aunque había otros que también trabajaran el barro, como los Canet, Llopis, Sigatat, Mascarell o Prieto, este último, cacharrero de Ciudad Rodrigo que trabajó en Potries a finales del siglo XIX.
         Junto a estas familias se situaban los leñadores que llevaban la leña para los hornos. Estas personas poseían animales para el transporte, y eran también los que transportaban la tierra de los terreros hasta las cassoleries. Citaremos, entre otros, a Vicent, Godalla; Joaquin, el Rojo; Adelino, el Salero o Ernesto Estruch.  
         Respecto a la comercialización de la producción diremos que se realizaba por los mercados locales, se transportava  en estibas con paja que se cargaban en animales o en carros. En la contribución industrial del año 1857, aparece una lista de diez personas vinculadas a la comercialización de la producción local de Potries, así está Jose Llopis Vidal como  “mercader ambulante de cántaros”.

Los otros nueve aparecen como “mercader ambulante de ollas”, entre estos están Gregorio Canet, Francisco y Ramón Solera, la viuda de Antonio Moreno o José Canet Llopis. Estas referencias confirman la importancia de la producción de recipientes de barro en Potries a mediados del siglo XIX, consideramos que es una cantidad de personas considerable la que se dedicaba a la comercialización de la producción. Desde la mitad del siglo XX, son las mujeres, generalmente, las que iban a los mercados; es el caso de Mª Teresa Muñoz Canet, mujer de Pedro Vicente Faus; Consuelo Martí Bolinches, mujer de Simeón Tarrazó Domínguez; Concepción Ortolà Avaria, mujer de Ángel Domínguez Fuster o Purificación Orengo Estruch, mujer de Tomás Domínguez Garrigós. También los hombres salían a vender la producción como Juan Bautista Canet, Juan Bautista Domínguez Moreno o Simeón Tarrazó Martí. El puerto de Dénia fue un punto importante desde donde se exportava cerámica de Potries al norte de África; E los años cincuenta una parte importante de la producción se carga hacia Alcoy en el Ferrocarril puerto de Gandia-Alcoi, también venían en carros desde Benidorm para llevar producción local a la Marina Baja.

AZNAR
DOMÍNGUEZ
FAUS
FUSTER
TARRAZÓ

Mas información sobre la
ColecciÓN MuseogrÁfica de Potries:

www.cult.gva.es/dgpa/

VISITAS A LA EXPOSICIÓN PERMANENTE DE LA COLECCIÓN:

CASA AYUNTAMIENTO DE POTRIES - SALA EXPOSICIONES

  • Calle Boamit 26, POTRIES

VISITAS PREVIA CITA

  • Telefonear al 962800588 de 9 a 14 horas.

 

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